Del cielo a Madrid


Por Alberto Lunas

Pocas veces los madrileños tienen la suerte de ver nevar en su ciudad, y cuando esto ocurre, una sensación de enorme tranquilidad y gran silencio envuelve la gran urbe. Los copos caen pausadamente, los contornos de los rascacielos se difuminan en la distancia por la cortina de precipitación helada, y los afortunados viandantes se detienen, maravillados, para contemplar como todo a su alrededor se vuelve blanco. Esto es una pequeña muestra de lo que pasó en Madrid en la madrugada del 26 de febrero del 2006


Foto 1
Eran las once y media de la noche, preludio de la gran nevada, y se podía apreciar por los focos de luz de la torre picasso, que el nivel de la cota de nieve se encontraba a unos 850 msnm. Los focos estaban iluminando el límite donde los copos pasaban a aguanieve. Abajo, a unos 700 msnm. aún llovía.




Foto 2

Tres horas mas tarde, en torno a las dos y media de la madrugada, los primeros copos caían sobre las torres de Plaza Castilla. Empezaba la gran nevada.




Foto 3

Desde que se puso a nevar no paró ni un instante y poco antes de la 5 de la madrugada la ciudad ya estaba cubierta bajo un manto blanco. Madrid parecía una ciudad fantasma



Foto 4
Quedaba lo mejor, cuando los copos eran mas y mas grandes, de un diámetro considerable. En ese momento un tremendo silencio te envuelve y es como si el paso del tiempo se detuviese. Miré hacia arriba y a duras penas podía distinguir entre los copos la silueta de Torre Europa. La nevada era muy intensa.



Foto 5
Ya eran las 6 de la mañana del Domingo y Madrid parecía una ciudad nórdica. Por entonces la nevada remitía, pero una maquina quitanieves tuvo que aparecer para limpiar la calzada de la castellana.



Foto 6
Por el norte de la Comunidad de Madrid los espesores acumulados fueron mayores y los campos estaban preciosos. Ya por la mañana, pude captar esta postal blanca de la sierra del Guadarrama que pone fin a éste pequeño reportaje.